
Suenan arriba los altos violines,
vuelan sus notas como querubines.
Cerca, las violas con dulce cantar,
abren la puerta de este hogar.
¡Miren los chelos que vibran de amor!
Tocan con fuerza, con gran corazón.
Y los más bajos, con su voz de rey,
marcan el ritmo de nuestra ley.