
El Demonio se agita sin cesar en mis flancos,
como un aire impalpable que me llena de rancios.
Lo respiro y siento que quema mis pulmones,
y me llena la boca con sus malditas canciones.
Me araña por dentro, me muerde la razón,
me deja los huesos ardiendo en combustión.
Y yo sigo de pie, con la frente en el lodo,
tragándome la rabia, escupiéndolo todo.
Ya no puedo fingir,
ya no sé rezar.
Lo que vive en mi pecho
me quiere borrar.
¡Destrucción! ¡Destrucción!
¡Es mi única oración!
¡Destrucción! ¡Destrucción!
¡Mi santa salvación!
El placer de matarme,
el placer de sufrir,
¡no puedo parar,
no quiero vivir!
¡Destrucción! ¡Destrucción!
¡Es mi única canción!
¡Destrucción! ¡Destrucción!
¡Mi negra bendición!
Traigo barro en la lengua,
traigo fuego en la piel,
cada paso que doy
me devuelve a caer.
Las paredes me miran,
yo les quiero morder,
si el infierno me llama
yo le vuelvo a responder.
Y en cada cicatriz
me firmó su puñal,
soy la prueba viviente
de un final brutal.
Ya no puedo fingir,
ya no sé parar.
Lo que vive en mi sangre
me quiere devorar.
¡Destrucción! ¡Destrucción!
¡Es mi única oración!
¡Destrucción! ¡Destrucción!
¡Mi santa salvación!
El placer de matarme,
el placer de sufrir,
¡no puedo parar,
no quiero vivir!
¡Destrucción! ¡Destrucción!
¡Es mi única canción!
¡Destrucción! ¡Destrucción!
¡Mi negra bendición!
Y cuando el demonio me toma en sus br
me deja la voz hecha vidrio.
Me dice: "ven, rompe, cae, arde"
y yo le respondo: "sigo vivo".
No me pidas calma,
no me pidas fe,
si nací en la ruina
la voy a sostener.
¡Destrucción! ¡Destrucción!
¡Es mi única oración!
¡Destrucción! ¡Destrucción!
¡Mi santa salvación!
El placer de matarme,
el placer de sufrir,
¡no puedo parar,
no quiero vivir!
¡Destrucción! ¡Destrucción!
¡Es mi única canción!
¡Destrucción! ¡Destrucción!
¡Mi negra bendición!